Noche de Titanes II…

Cada cierto tiempo los astros se alinean para hacer que determinadas circunstancias propicien el acercamiento a la costa de los grandes Titanes del género Dicentrarchus, sólo hay que saber esperar y leerlas en el cielo y la mar. Desafortunadamente y debido al esquilmo que se suele producir en nuestros pesqueros, tanto por desconocimiento, como por codicia, creo que este no es el lugar para explicar estas condiciones.
He tenido la suerte y la fortuna de observarlas y aprovecharlas para enfrascarme en batallas épicas que se graban en la retina de un pescador….

De nuevo, ya barruntaba las circunstancias la tarde antes… cenas nervioso, pensando en ello, te acuestas nervioso, pensando sin merecerá la pena escabullirse de casa a altas horas de la noche… y así me fui a la cama esa noche, pensando y cavilando las circunstancias…

Con poco más de una hora de sueño, me levanto para dirigirme al pesquero… y al llegar, mientras preparas el material, el estruendo del mar retumba en tus sentidos… En ese momento, aún no soy consciente de la intensidad que esa noche tiene el mar.

Cuando llego, no puedo verlo, pero puedo oir el estruendo y puedo intuir las crestas en el horizonte negro….

La tarde antes había estado estudiando donde colocarme si decidía ir de noche. Armado y ataviado con el equipo adecuado incluso para las circunstancias más extremas… y allá me dirijo, como el soldado que va a la batalla sin saber que esperar, pero con la confianza férrea de salir victorioso.

Las primeras horas de lances se suceden y sólo son un tanteo de las condiciones mientra se acerca el momento adecuado… hay que estar bien posicionado cuando la marea repunte.

Y sin pensarlo mucho, llega el momento, los lances se suceden, y comienzas a preguntarte si estas lanzando al lugar adecuado, o a la distancia correcta… mientras esas cuestiones cruzan tu mente…. zass! se produce la sacudida… e inevitablemente pasa por tu cabeza …. comienza la batalla… ¿estará todo correcto?… ¿línea?, ¿nudos?…

Además estrenando el tramo superior de reemplazo de mi cinnetic SeaBass, y mi nuevo carrete titular SeaKnight AXE 4000 fabricado en el sol naciente… así más miedos se unían al momento.
El carrete soltaba trenzado como un loco, así que decido aprentarlo, sintiendo como la tensión aumentaba hasta frenarlo totalmente… teniendo que aflojarlo para evitar una rotura.
Busque una tensión adecuada donde doblegarlo sin fatigar la línea… y es ese momento donde la tensión parece que va a romper la caña y justo, el carrete empieza a liberar metros… ahí es… empieza la batalla.
Nunca debemos olvidar que estamos luchando con un animal que se juega su vida, y debemos tratarlo con dignidad y respeto, por eso intento usar el menor número de elementos ajenos. Pero en esas condiciones de mar, y estando solo en el roquedo, me veo obligado a encender el frontal… hubiera sido una estupenda ocasión de grabar una lucha nocturna, de no ser porque deje la camara en el coche. Con la luz encendida, tampoco veo mucho, el spray marino lo inunda todo, y donde alumbres lo que ves es una espesa neblina formada por millones de micro-gotas de mar… Se que me ha sacado mucho metros, y está bravo, pero ya empiezo a intuir que se trata de un Titán, la fuerza, el cabeceo de la caña, te dan una idea de la magnitud. Empiezo a ganar metros, ha entrado en una turbulencia que lo acerca a mi posición y me aprovecho de ello. En ese momento, nota que se le acaba el agua, y empeiza a correr en dirección contraria hacia las rocas… si se acerca mucho puede romperme la línea, asi que me veo obligado a saltar al agua para conseguir el paralelismo con las rocas y evitar la rotura. Afortunadamente, como dije, había estudiado el lugar y un bajo de arena me aguardaba a los pies, sólo tendria que enfrentarme con espuma hasta las rodillas. Dos veces más tendré que luchar y tensar la línea para que no se acerque a las rocas. Pero finalmente se rinde, y justo cuando empiezo a ver su forma… las olas lo arrastran en peso muerto, donde puedo hacerme una idea más concreta de la verdadera magnitud del Titán. Ahora una vez rendido, tengo que luchar contra el mar, que no quiere entregarme a su hijo tan fácilmente. Al final, tras 20 gloriosos minutos, el mar me entrega a ese magnífico animal….
Fotos o pesaje, pesaje o fotos…. finalmente decido fotos y si lo veo bien pesaje…. pude hacer ambas cosas gracias a que lo tenia todo preparado. Y gracias a ello, aquí puedo enseñaros entre mis brazos a esta increible criatura de 6,900 kilos de músculo.

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Toca devolverlo al mar, mi cupo ya está cubierto y se lo debo a él y a alguien más….
Encuentro un lugar resguardado entre las piedras donde reanimarlo, ya esta recuperado y contenerlo es difícil, pero hay arena entre él y el mar…. medio segundo después de pensar esto, una enorme ola, elimino el problema, arrastrandome unos metros junto al Titán….
Sólo espero que todo haya salido bien, y pueda disfrutar de otros cuantos años de vida, más sabio y reácio a los engaños, donde sólo grandes y hábiles pescadores puedan tentarlo, que esparza sus genes que le hicieron llegar a ese tamaño a pesar de todo y que algún día nos encontremos de nuevo… yo pondré todo mi empeño en ello, aunque estoy seguro de que el hara lo mismo para intentar lo contrario…

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